Personal de la Cruz Roja traslada un féretro durante el brote de ébola en la RDC.
Personal de la Cruz Roja de la RDC traslada el féretro de una mujer que habría muerto por ébola

La emergencia sanitaria en el este de la República Democrática del Congo (RDC) adquiere una dimensión cada vez más crítica, donde 3.007 personas han perdido la vida y 6.186 han sido diagnosticadas con ébola desde que comenzó el brote el pasado 15 de mayo.

El balance, difundido por el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) con información recopilada hasta el 31 de agosto, sitúa la letalidad en 48,6 %.

Por su magnitud, esta crisis ya es la segunda más mortífera registrada, únicamente superada por la epidemia que azotó África Occidental entre 2014 y 2016 y causó más de 11.000 fallecimientos.

El virus continúa circulando en 60 zonas sanitarias de Ituri, Tshopo, Bas-Uélé, Haut-Uélé, Kivu del Norte y Kivu del Sur. Ituri concentra la mayor presión epidemiológica y encabeza los nuevos contagios, mientras Kivu del Sur ofrece una señal favorable al acumular 90 días sin nuevos casos confirmados.

Sin embargo, la permanencia de la enfermedad en varias provincias mantiene elevado el riesgo de una mayor expansión y obliga a las autoridades a sostener las medidas de vigilancia.