Donald Trump sentado en el Despacho Oval de la Casa Blanca.
Donald Trump, presidente de Estados Unidos, durante una actividad oficial en el Despacho Oval. / Archivo

Donald Trump llevó la campaña electoral al bolsillo de los estadounidenses. Su promesa de entregar US$5.000 a cada adulto si los republicanos ganan en noviembre desató cuestionamientos sobre si una oferta de este tipo puede cruzar la línea de la compra de votos.

La ley federal prohíbe pagar para influir directamente en el voto. Sin embargo, la profesora de derecho Joan Mahoney explicó a un medio internacional, que la propuesta probablemente sería legal porque el dinero llegaría a todos, sin importar cómo votaron. Aun así, reconoció que la fórmula suena mucho más explícita de lo habitual: “vota por los republicanos y recibirás dinero”.

El problema no termina en la legalidad. Repartir US$5.000 entre casi 270 millones de adultos costaría alrededor de US$1,3 billones. Donald Trump no explicó de dónde saldría ese dinero y el Congreso tendría que autorizar un gasto de semejante magnitud.

JD Vance sugirió financiar los cheques con los aranceles, pero las cuentas tampoco cierran: EEUU ha recaudado cerca de US$475.000 millones desde 2025 y más de US$100.000 millones tuvieron que ser reembolsados.

La propuesta aparece a menos de dos meses de las elecciones y con encuestas desfavorables para Trump y los republicanos. Para Laurel Rapp, de Chatham House, el presidente está pensando a corto plazo para conservar el control del Congreso. Con el terreno electoral complicándose, Trump recurre ahora a una promesa millonaria para intentar movilizar votos.