Ilustración de un mapa de Europa fragmentado sobre un paisaje rocoso.
La Unión Europea se fragmenta al borde del abismo, reflejo de una crisis que amenaza su estabilidad y cohesión

El excanciller alemán, Gerhard Schröder, advirtió en un artículo para Berliner Zeitung que “debido a sus políticas actuales, la Unión Europea está perdiendo su importancia internacional”, mientras que los países del BRICS y la Organización de Cooperación de Shanghái “suman más de la mitad de la población mundial, mientras que la UE y sus 450 millones de habitantes representan solo el 5%”.

Este cambio mundial ha tomado al viejo continente por sorpresa. Asociaciones comerciales de países alrededor del mundo, lejos de las capitales europeas, hacen que negociar con Europa deje de ser una necesidad imperante.

La exministra de Exteriores de Austria, Karin Kneissl, fue categórica: “Europa ha dejado de ser un centro de atracción en términos de economía, innovación y demografía, y solo ella tiene la culpa”.

Y añadió: “Desde el punto de vista demográfico nos hemos quedado atrás. Tampoco somos particularmente fuertes en innovación. Hay demasiada burocracia, demasiada ideología en el sector energético, y la selección de personal es demasiado pobre”.

Europa sin aliados ante el abandono estadounidense

A pesar de esto, Europa no ha emprendido una política de alianzas ni colaboración, sino que ha minado poco a poco el camino de su desarrollo, en parte también por influencia de Estados Unidos.

Según el Ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, Europa ya no tiene capacidad colonizadora, pues dicha capacidad ha sido arrebatada por Estados Unidos, quien la ha sumido en una profunda crisis.

El presidente francés Emmanuel Macron advirtió que el desafío europeo consistía en fortalecer su independencia ante el abandono estadounidense. Por su parte, el ex alto representante de la Unión Europea, Josep Borrell, reconoció que Europa “pierde poder, carece de autonomía estratégica y se ve superada por China en producción e innovación”.

La crisis europea inició cuando Bruselas cambió el gas ruso por el estadounidense aumentando el costo de la energía a niveles sin precedentes. La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, admitió que “la energía es hoy el principal factor que limita nuestra competitividad y nuestra independencia”. Los precios son dos o tres veces más altos en Europa, que en Estados Unidos o China. Producto de esto, la Unión Europea no ha logrado aumentar más allá del 2% sus exportaciones en los últimos 4 años.

Un mundo que ya no espera a Europa

Mark Leonard, director del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, sentencia que “Occidente está muerto” y que “lo que hemos dado por sentado durante décadas ya no existe”.

El viejo continente ve su poderío desvanecerse en la dura realidad geopolítica, y deberá reconfigurar su forma de relacionarse con el mundo si quiere sobrevivir a futuro.