Mujer en un asentamiento de desplazados en Somalia, rodeada de tiendas de campaña y suelo embarrado.
Familias afectadas por las inundaciones en un asentamiento de desplazados.

Somalia enfrenta una creciente amenaza de inundaciones que podrían obligar a más de 874.000 personas a abandonar sus hogares durante los últimos tres meses de 2026. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) advirtió que el aumento de las precipitaciones y de los niveles de los ríos pone en peligro a miles de familias que ya enfrentan las consecuencias de las sequías, los conflictos y los desplazamientos anteriores.

De acuerdo con las proyecciones elaboradas por la OIM y el Consejo Danés para los Refugiados, 874.319 personas podrían verse desplazadas entre octubre y diciembre, de las cuales el 92 % estaría afectado por las inundaciones. Las estimaciones coinciden con las previsiones de lluvias superiores a los niveles habituales, asociadas al fortalecimiento del fenómeno climático de El Niño.

“Estamos ante la posibilidad de que cientos de miles de personas pierdan sus hogares en cuestión de semanas”, advirtió Manuel Marques Pereira, jefe de misión de la OIM en Somalia.

La amenaza se concentra especialmente en las regiones centrales y meridionales del país africano. Entre las zonas más vulnerables destacan Beletweyne, donde se proyectan aproximadamente 229.000 desplazamientos, y Gaalkacyo, con más de 82.000, mientras el incremento del caudal de los ríos y las lluvias persistentes aumentan el riesgo para las comunidades.

Faltan recursos para enfrentar las inundaciones

Familias cruzando una zona inundada/ Archivo

La emergencia climática encuentra a Somalia con importantes limitaciones para responder a un desplazamiento de esta magnitud. La OIM informó que dispone únicamente del 14,4 % de los 16,62 millones de dólares necesarios para implementar medidas de prevención y asistencia humanitaria.

Los recursos están destinados a fortalecer los sistemas de alerta temprana, preparar rutas de evacuación y garantizar refugios temporales, agua potable y servicios de saneamiento para las poblaciones expuestas.

“Todavía hay tiempo para reducir el impacto, pero esa oportunidad se está agotando. Necesitamos urgentemente financiación para ayudar a las personas a proteger sus hogares y medios de vida”, señaló Marques Pereira.

Las inundaciones también amenazan con destruir cultivos, contaminar fuentes de agua y dificultar el acceso a los servicios sanitarios, lo que podría agravar la inseguridad alimentaria y las condiciones de vida de las familias más vulnerables.