
La temporada de huracanes de 2026 está dejando una estadística poco común en el Atlántico. Hasta este 15 de septiembre no se ha formado ningún huracán en la cuenca, lo que convierte este periodo en el más largo sin un fenómeno de este tipo desde, al menos, 1966.
El dato resulta aún más llamativo porque septiembre y octubre suelen concentrar una parte importante de la actividad ciclónica. En condiciones normales, el primer huracán de la temporada aparece entre principios y mediados de agosto.
Hasta ahora se han formado cinco tormentas tropicales —Arthur, Bertha, Cristobal, Dolly y Edouard—, pero ninguna consiguió alcanzar los vientos sostenidos de 119 kilómetros por hora necesarios para ser clasificada como huracán.
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El Niño frena la formación de huracanes
Uno de los principales factores detrás de esta temporada inusualmente tranquila es el fortalecimiento de El Niño. Este fenómeno modifica los patrones atmosféricos y aumenta la cizalladura del viento sobre el Atlántico, una condición que dificulta que las tormentas tropicales puedan organizarse y fortalecerse.
La NOAA ya había anticipado una temporada por debajo de lo normal, con una previsión de entre siete y 13 tormentas con nombre, de dos a seis huracanes y hasta dos fenómenos de categoría 3 o superior.
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Los registros históricos muestran que los episodios fuertes de El Niño suelen coincidir con temporadas menos activas en el Atlántico. Este año, el fenómeno continúa intensificándose precisamente durante los meses que normalmente representan el punto máximo de la temporada ciclónica.
Aunque el récord ya está establecido, la temporada todavía no ha terminado. La actividad tropical puede extenderse hasta noviembre, por lo que una primera formación de huracán durante las próximas semanas seguiría siendo posible.




