
Las divisiones dentro de la ultraderecha israelí se han profundizado después de que el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, rechazara de forma tajante el llamado del primer ministro Benjamín Netanyahu para concurrir junto al ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, en las elecciones del 27 de octubre.
Netanyahu convocó públicamente a ambos dirigentes a una reunión para el próximo 30 de agosto, después de pedirles que superaran sus diferencias personales y reeditaran la alianza electoral con la que concurrieron a los comicios de 2022.
Smotrich se mostró dispuesto a negociar una candidatura conjunta y defendió la necesidad de actuar con “unidad y responsabilidad” dentro del denominado campo nacional.
“Ningún voto puede desperdiciarse, los partidos deben unirse para salvar al bloque de derecha”, afirmó Netanyahu al justificar su intervención en las negociaciones electorales.
Sin embargo, Otzmá Yehudit, formación encabezada por Ben-Gvir, cerró inmediatamente cualquier posibilidad de acuerdo con el partido de Smotrich, Hatzionut Hadatit.
El partido ultranacionalista aseguró que su decisión es “definitiva e inamovible” y propuso como alternativa que Netanyahu agrupe a otras pequeñas fuerzas derechistas o reserve un puesto del partido de derecha, Likud, para Smotrich.
“No habrá conversaciones, ni reuniones, ni debates sobre el tema, ni directa ni indirectamente”, sentenció Ben-Gvir.
Likud acusa a Ben Gvir de poner en peligro el bloque de Netanyahu
La negativa desató una dura respuesta del Likud, que acusó a Ben-Gvir de anteponer sus intereses políticos y arriesgar decenas de miles de sufragios.
Por su parte, Ben-Gvir acusó a Netanyahu de intentar debilitar a Otzmá Yehudit para disponer de mayor margen para formar posteriormente un gobierno de unidad con Eisenkot.
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La disputa adquiere mayor relevancia porque Smotrich se encuentra cerca de quedar por debajo del umbral necesario para ingresar a la Knesset.




