Mark Carney, primer ministro de Canadá, durante una aparición pública.
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, durante una aparición pública en medio de las tensiones comerciales con Estados Unidos.

Canadá anunció la imposición de aranceles de represalia sobre bienes estadounidenses valorados en 27.600 millones de dólares canadienses, equivalentes a unos 19.900 millones de dólares estadounidenses, en respuesta a los nuevos gravámenes aplicados por Washington.

La medida profundiza la tensión comercial entre ambos países, después de que Estados Unidos activara nuevos aranceles del 50 % sobre productos canadienses, elevando la presión sobre una de las principales relaciones comerciales de América del Norte.

La escalada se produce pocos días después de que el acuerdo comercial entre Estados Unidos y Canadá se derrumbara a última hora del viernes, luego de que ambos Gobiernos se acusaran mutuamente de modificar los términos previamente acordados.

El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, responsabilizó a Ottawa del fracaso de las negociaciones.

“Esta noche, Canadá se negó a finalizar el acuerdo comercial en los términos acordados a principios de esta semana, a pesar de la oferta de EE.UU. a Canadá de recibir el mejor trato entre los grandes exportadores a nuestro mercado”.

En julio, el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció una nueva ronda de aranceles adicionales del 50 % contra mercancías procedentes de Canadá, argumentando que su vecino del norte mantiene un “trato discriminatorio” hacia los productos estadounidenses.

Ante la ruptura de las negociaciones, el primer ministro canadiense, Mark Carney, ordenó el regreso de los negociadores a Ottawa y suspendió las conversaciones comerciales con Washington.

Carney calificó de “injustos y antieconómicos” los cambios planteados a última hora por la Administración Trump y dejó clara la respuesta de Ottawa: “Canadá igualará esos aranceles dólar por dólar para proteger a nuestros trabajadores y empresas”.

La imposición de los nuevos gravámenes marca una nueva escalada en el enfrentamiento económico entre ambos países. Canadá busca responder de manera proporcional a las medidas estadounidenses, mientras las negociaciones permanecen paralizadas.

Carney sostuvo que Washington está “alterando todas sus relaciones comerciales” y acusó a la Administración Trump de socavar la confianza necesaria para alcanzar un acuerdo.

Con ambos países elevando las barreras comerciales y sin una negociación activa para resolver la disputa, crece el riesgo de que la confrontación termine afectando a empresas, trabajadores y consumidores de ambos lados de la frontera.