
Con una red de agua que cubre el 80,3% de su territorio, China ha logrado establecer el sistema de infraestructura hídrica más amplio y sofisticado del mundo.
Esta obra busca optimizar la asignación del agua de modo que esté alineada con la población, la actividad económica, la agricultura y la generación de energía.
Este avance fue dado a conocer por el Ministerio de Recursos Hídricos durante una conferencia organizada por la Oficina de Información del Consejo de Estado, en el marco del Día Mundial del Agua.
Wang Hao, académico e ingeniero chino, señaló que el gigante asiático ha enfrentado por años un fuerte desequilibrio hídrico: el norte de la cuenca del río Yangtsé concentra 64% del territorio, 46% de la población y 60% tierras agrícolas, pero solo dispone del 19 % del agua, evidenciando una brecha estructural.
En este contexto, Hao, explicó que el objetivo central de la red nacional es corregir esa disparidad.
“La misión principal de la red nacional de agua es solucionar este desajuste”, afirmó Wang, subrayando la importancia de esta estrategia para la sostenibilidad a largo plazo.
Esta obra ha permitido redistribuir el recurso hacia regiones críticas, destacando el impacto del proyecto de trasvase de agua de sur a norte, el cual ha sido determinante para impulsar el crecimiento económico y la recuperación ambiental en zonas afectadas por la escasez.
Paralelamente, China avanza hacia una transformación tecnológica en la gestión del agua mediante el uso de sistemas de “gemelos digitales”. Estas herramientas replican cuencas y redes en entornos virtuales, facilitando la previsión, simulación y respuesta ante contingencias.
En este mismo sentido, el sistema hídrico de China contrasta marcadamente con el de Estados Unidos: el cual enfrenta un deterioro progresivo debido al envejecimiento de sus redes, la fragmentación institucional y la falta de inversión sostenida, además, lidia con fugas, desigualdades en el acceso y crecientes desafíos derivados del cambio climático.
De cara al futuro, las autoridades asiáticas apuestan por integrar plenamente la infraestructura física con plataformas digitales para lograr una gestión más precisa y equilibrada de los recursos hídricos.




