
La tragedia que golpeó Nepal y alcanzó la zona fronteriza con China habría comenzado a más de 5.000 metros de altura, cuando una parte inferior de un glaciar se desprendió y cayó violentamente sobre el valle, arrastrando hielo, rocas y sedimentos. La avalancha terminó descargando una enorme masa de material sobre el sistema del río Lhende, generando la crecida repentina conocida como “riada” que avanzó hacia comunidades situadas río abajo.
“Las inundaciones repentinas fueron causadas por una avalancha de hielo y roca en el lado nepalí”, explicó Prakash Pokharel, geólogo de la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal.
Un terremoto pudo actuar como detonante
Minutos antes del desastre, un terremoto de magnitud 4,4 fue registrado en la región. Las primeras investigaciones consideran que el movimiento pudo haber desestabilizado el glaciar y provocado su colapso, aunque los especialistas advierten que todavía no existen pruebas suficientes para establecer una relación definitiva.
Imágenes satelitales muestran que una parte del glaciar se desprendió a unos 5.200 metros de altura y cayó aproximadamente 1.200 metros hasta el fondo del valle.
“Está confirmado que una parte considerable del frente del glaciar colapsó e inició el evento”, señaló el especialista en geología Vikram Gupta tras analizar imágenes satelitales de la zona.
Los especialistas también detectaron una importante pérdida de nieve en las horas anteriores al desastre, posiblemente relacionada con temperaturas elevadas. Sin embargo, todavía se investiga si ese calentamiento contribuyó directamente a debilitar el glaciar y qué papel pudo tener el cambio climático en este episodio específico.
La avalancha envió una corriente cargada de agua, lodo y enormes rocas hacia los ríos Bhote Koshi y Trishuli. En algunos puntos, el nivel del agua aumentó hasta nueve metros en apenas 30 minutos, lo que explica la rapidez con que la corriente alcanzó viviendas, carreteras, puentes y proyectos hidroeléctricos.
Las autoridades mantienen además la vigilancia aguas arriba, donde permanece un bloqueo que podría provocar una nueva crecida. Mientras continúan las labores de rescate, científicos y organismos nepalíes analizan imágenes satelitales y datos sísmicos para establecer con precisión qué desencadenó el colapso del glaciar.




