
La crisis económica en Argentina se profundiza con el deterioro del poder adquisitivo, impulsado por una inflación persistente que supera el crecimiento de los salarios. Esto ha llevado a los ciudadanos a recurrir a la carne de burro, para enfrentar el hambre.
Este escenario ha llevado a miles de argentinos a reducir gastos básicos y modificar sus hábitos de consumo, incluso en la alimentación, para poder llegar a fin de mes en medio de un contexto adverso.
En ese marco, las declaraciones del presidente Javier Milei vuelven a cobrar relevancia, luego de que en 2024 defendiera su postura sobre la “autosuficiencia frente al hambre”, sin intervención estatal.
Actualmente, la realidad económica refleja un aumento del desempleo y la pobreza, mientras persiste la negativa del gobierno a ampliar programas de asistencia social.
«¿Ustedes creen que la gente no va a poder decidir? Va a llegar el momento que se va a morir de hambre, por lo cual va a decidir de alguna manera para no morirse», afirmó Milei.
Carne de burro y paloma como alternativa de consumo
Como consecuencia de esta situación, han surgido prácticas inusuales en el país, como la comercialización de carne de burro para consumo humano.
Este hecho ha generado controversia en una nación históricamente reconocida por su producción de carne vacuna de alta calidad, tanto para el mercado interno como para la exportación.
«El burro, la mula y el caballo se usaban antes para defender la patria, ahora para hamburguesas», señaló un presentador de televisión, quien criticó que la crisis haya llevado a la población a modificar su dieta de manera tan drástica.
Además de la carne de burro, otros alimentos como la paloma han comenzado a incorporarse en la dieta de sectores vulnerables, principalmente por su bajo costo.
Según reportes locales, el kilo de carne de burro se comercializa a un precio significativamente menor que el de la carne de res, lo que la convierte en una alternativa accesible para quienes enfrentan dificultades económicas.
El impacto de la inflación también se ha reflejado en los ingresos, datos del Consejo del Salario indican que el mínimo ronda los 352.400 pesos.
Analistas advierten que los salarios reales se mantienen en niveles históricamente bajos, lo que dificulta la recuperación económica y social en el país.




