
Cuba denunció ante la reunión de cancilleres de los BRICS el recrudecimiento del bloqueo económico impuesto por Estados Unidos y acusó a Washington de intentar extender sus sanciones más allá de sus fronteras mediante medidas de carácter extraterritorial.
Durante el foro sobre gobernanza global y sistema multilateral, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, afirmó que la isla continúa avanzando en su proyecto soberano y socialista pese a las presiones económicas, las sanciones y las amenazas impulsadas desde Estados Unidos.
El canciller señaló que las recientes medidas estadounidenses han agravado las afectaciones sobre la economía cubana, especialmente tras el endurecimiento del bloqueo energético y financiero en los últimos meses. Según sostuvo, estas acciones impactan directamente sectores esenciales de la sociedad cubana y buscan aumentar la presión sobre la isla.
Rodríguez también se refirió al reciente anuncio de Washington sobre una supuesta ayuda humanitaria de 100 millones de dólares para Cuba. Explicó que, hasta ahora, no existe claridad sobre cómo se entregaría esa asistencia ni cuáles serían sus verdaderos alcances, aunque reiteró que Cuba no rechaza la cooperación internacional cuando se ofrece “de buena fe”.
No obstante, insistió en que la mejor ayuda que podría recibir el pueblo cubano sería el levantamiento del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos, así como el fin de las restricciones energéticas que afectan el funcionamiento de distintos sectores productivos y sociales en la isla.
Durante su intervención, Cuba también cuestionó las sanciones aplicadas contra entidades y empresas de terceros países que mantienen relaciones con La Habana. Para el Gobierno cubano, estas medidas buscan imponer internacionalmente el cumplimiento del bloqueo y representan una violación al derecho soberano de cada nación a decidir libremente sus vínculos comerciales.
En ese contexto, Bruno Rodríguez llamó a los países del Sur Global a no dejarse intimidar y defendió la necesidad de construir mecanismos de cooperación y solidaridad internacional capaces de enfrentar las presiones económicas y políticas.




