
La Administración de Donald Trump, anunció un bloqueo marítimo contra Irán, y presentó una nueva política coercitiva para el estrecho de Ormuz que contempla el cobro de un 20 % sobre toda la carga transportada por los buques que atraviesen esta estratégica vía marítima.
La medida supone un giro sobre la libre navegación. Trump afirmó que EEUU asumirá el papel de «guardián del estrecho de Ormuz» y justificó el nuevo cobro como una compensación por los costos destinados a garantizar la seguridad en una de las zonas más sensibles del planeta.
La Casa Blanca contradice su posición defendida semanas atrás
La nueva iniciativa de Trump, contrasta con las declaraciones realizadas a finales de junio, por el secretario de Estado, Marco Rubio.
«Ningún país tiene derecho a cobrar peajes o tasas por una vía marítima internacional. Ese es el derecho internacional vigente. Así funcionan todas las vías navegables internacionales del mundo y así esperamos que siga siendo también aquí», declaró Rubio.
Esa misma línea, fue respaldada por el vicepresidente J.D. Vance, quien afirmó que las rutas marítimas internacionales debían permanecer libres de peajes.
No obstante, Trump defendió el cambio de política, argumentando que, EEUU debe recuperar parte de los recursos destinados a sus agresiones militares en Oriente Medio, al considerar que, según él, está financiando la seguridad de una de las regiones más estratégicas del mundo.
Irán responde y reivindica su papel histórico en Ormuz
Las declaraciones de Trump, provocaron una inmediata reacción desde Teherán. El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, quien condenó las pretensiones del gobierno norteamericano sobre el control de Ormuz.




