Buque portacontenedores atraviesa las esclusas del Canal de Panamá
Imagen de un buque de carga atravesando las esclusas del Canal de Panamá /Archivo

El Canal de Panamá restringe nuevamente el tránsito de buques debido a la escasez de agua provocada por la sequía asociada al fenómeno de El Niño.

La medida constituye la segunda ocasión en la historia de la vía interoceánica en que las condiciones climáticas obligan a imponer este tipo de limitaciones.

La reducción de las reservas amenaza con generar retrasos, mayores costos logísticos y nuevas presiones sobre las cadenas de suministro internacionales.

La disminución de las lluvias ha provocado un descenso en los niveles de los lagos que abastecen al canal, reduciendo la profundidad disponible para la navegación.

El exadministrador del Canal de Panamá, Jorge Luis Quijano, explicó que cada reducción de 30 centímetros implica, en promedio, dejar de movilizar unos 200 contenedores.

Menos carga y mayores costos

La restricción representa un golpe particularmente fuerte para los grandes portacontenedores, capaces de trasladar hasta 16.000 unidades por viaje.

Las compañías navieras tendrán que transportar menos mercancía o realizar más trayectos para movilizar el mismo volumen, lo que podría elevar los costos logísticos y provocar congestión en los puertos.

Además, las demoras amenazan los cronogramas de entrega de productos industriales, electrónicos, alimentos y materias primas.

Presión sobre el comercio mundial

La nueva dificultad surge mientras otras rutas marítimas enfrentan riesgos derivados de conflictos internacionales.

La guerra entre Estados Unidos e Irán ha favorecido el tránsito por Panamá, debido a que algunas navieras buscan alternativas al estrecho de Ormuz para transportar petróleo y gas.

La analista de la Universidad de Essex, Natasha Lindstaedt, señaló que las restricciones podrían afectar potencialmente al comercio estadounidense y advirtió que Donald Trump podría utilizar la situación como argumento político para cuestionar la previsibilidad y fiabilidad del canal.

De esta manera, la crisis hídrica panameña deja de ser un problema exclusivamente local y se convierte en un factor adicional de incertidumbre para el comercio mundial.