
El océano Pacífico registró a inicio de septiembre una inusual actividad ciclónica con tres sistemas que alcanzaron fuerza de huracán en una misma secuencia.
Lowell se intensificó hasta la categoría 5, la máxima de la escala, mientras avanzaba hacia el oeste, seguido por Karina, que se mantenía como huracán de categoría 4. A esta cadena se sumó Marie, que también adquirió la condición de huracán.
Marie se localizaba a unos 600 kilómetros al suroeste del extremo sur de Baja California y presentaba vientos máximos sostenidos cercanos a los 130 kilómetros por hora, según informó el Centro Nacional de Huracanes (NHC) de Estados Unidos.
En tanto, los pronósticos señalaban que Lowell y Karina pasarían lejos de las costas de Hawái. Sin embargo, el NHC advirtió que el oleaje provocado por Lowell se desplazaría hacia el norte y podría generar condiciones peligrosas en algunas zonas costeras de las islas durante los próximos días.
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El Niño favorece tormentas sobre aguas excepcionalmente cálidas
La presencia simultánea de estos tres sistemas ocurre en medio de un episodio de El Niño de intensidad histórica, fenómeno que está asociado con temperaturas oceánicas superiores a lo normal.
Julia Cole, climatóloga de la Universidad de Michigan, explicó que el calentamiento del Pacífico crea condiciones favorables para la formación de estas tormentas, debido a que los ciclones se alimentan principalmente de aguas cálidas.
Los científicos coinciden en que el cambio climático puede amplificar los impactos de El Niño, aunque todavía no existe consenso sobre si el calentamiento global fortalece directamente el fenómeno; pese a ello, cada vez hay más evidencia que apunta en esa dirección.




