
Safra Catz, expresidenta ejecutiva de Oracle, declaró durante la cumbre nacional del Consejo Israeli-American, en septiembre de 2024, acerca de “tecnologías profundamente aterradoras” que la empresa había desarrollado y puesto “a disposición del esfuerzo” del ejército israelí tras los ataques del 7 de octubre de 2023.
Según The Boycott, Divestment, and Sanctions (BDS) movement, “las asociaciones de Oracle con el ejército israelí, el compromiso ideológico de sus dirigentes con el sionismo y su papel en el mantenimiento de la ocupación ilegal de Israel” convertían a la empresa en cómplice del genocidio. La misma Catz aseguró que cualquier persona que no apoyara al Estado de Israel no podía ser parte de Oracle.
¿Qué otras empresas tecnológicas apoyan a Israel?
El ecosistema tecnológico que sostiene a Israel va más allá de Oracle. El Proyecto Nimbus, un contrato de 1.200 millones de dólares firmado en 2021, comprometió a Google y Amazon a proporcionar infraestructura en la nube, almacenamiento de datos y capacidades de aprendizaje automático al ejército, las instituciones de inteligencia y las entidades nucleares israelíes.
Investigadores sostienen que este giro hacia el apoyo a sistemas de defensa, obedece a decisiones meramente empresariales. “Hablamos de la IA como una especie de carrera armamentística que se ha estado desarrollando, y Google ahora está tomando una decisión meramente empresarial, de intentar conseguir más contratos de defensa porque ahí es donde está el dinero”, sostiene el periodista británico Areeb Ullah.
Empresas tecnológicas defienden supremacía occidental
En abril de 2026, Palantir, uno de los principales contratistas del Departamento de Defensa de Estados Unidos, publicó un manifiesto de 22 puntos que fue calificado como “tecnofascismo” por el filósofo belga Mark Coeckelbergh.
El texto abogaba por el retorno al “hard power” y afirmaba que “algunas culturas son más productivas que otras”. La compañía es proveedora del Maven Smart System, un sistema de inteligencia artificial que, según The Jerusalem Post, generó 1.000 objetivos priorizados en las primeras 24 horas de la operación israelí en Gaza.
La pregunta que queda flotando es incómoda: si las grandes corporaciones están al servicio de ejércitos y países específicos, ¿podemos creer que una masacre es solo un error en los datos?
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