Un soldado estadounidense opera un sistema de defensa antimisiles THAAD, uno de los interceptores de alta gama utilizados por Washington ante ataques con misiles balísticos.
Un soldado estadounidense opera un sistema de defensa antimisiles THAAD, uno de los interceptores de alta gama utilizados por Washington ante ataques con misiles balísticos.

El Ejército de Estados Unidos empleó más de 70 interceptores de defensa aérea de alta gama durante un reciente ataque iraní contra fuerzas estadounidenses en Jordania, un consumo que vuelve a poner bajo presión las reservas militares de Washington, según funcionarios citados por The Wall Street Journal.

Para enfrentar alrededor de 20 misiles balísticos iraníes, las fuerzas estadounidenses dispararon entre 60 y 70 interceptores Patriot y más de una docena de proyectiles del sistema THAAD. El despliegue concentró en una sola operación una cantidad de armamento comparable a la utilizada durante períodos mucho más prolongados del conflicto.

Los proyectiles iraníes consiguieron alcanzar la base aérea Muwaffaq Salti, en Jordania, causando daños a aeronaves estadounidenses. Reportes previos señalaron afectaciones a un A-10 Thunderbolt y a varios cazas F-15.

La presión sobre las existencias estadounidenses se acumula tras meses de operaciones. Fuentes militares estimaron en agosto que Estados Unidos había consumido cerca del 80 % de sus interceptores THAAD disponibles antes del conflicto y aproximadamente la mitad de sus Patriot, llevando a altos mandos a advertir que los niveles habían alcanzado un punto “peligrosamente bajo”.

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The Wall Street Journal señala además que durante el conflicto ya se habrían utilizado más de 1.700 interceptores Patriot y unos 200 THAAD, mientras fabricantes estadounidenses intentan acelerar una producción limitada por la capacidad industrial y los tiempos necesarios para fabricar nuevos misiles.

El Pentágono y la administración de Donald Trump han cuestionado públicamente los reportes sobre una eventual escasez de municiones y sostienen que las Fuerzas Armadas mantienen capacidad para responder a sus necesidades operativas.

Sin embargo, estimaciones recientes de la Oficina de Presupuesto del Congreso también apuntan a una fuerte reducción de determinados inventarios de interceptores durante la guerra.