El proceso coincide con una revisión que podría desembocar en nuevos recortes de personal y recursos militares en territorio europeo.
El proceso coincide con una revisión que podría desembocar en nuevos recortes de personal y recursos militares en territorio europeo.

Estados Unidos está evaluando el grado de respaldo de sus aliados de la OTAN a la política exterior del presidente Donald Trump antes de adoptar decisiones sobre una eventual reducción de su presencia militar en Europa.

Según un documento revisado por Bloomberg, Washington remitió recientemente un cuestionario a los países integrantes de la Alianza Atlántica para conocer su nivel de alineamiento con la estrategia estadounidense.

Entre las preguntas, la Administración estadounidense busca determinar si los distintos gobiernos han expresado públicamente su apoyo a las decisiones internacionales de Trump y si mantienen restricciones al uso de sus bases por parte de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.

El formulario también indaga sobre la compra de armamento fabricado por compañías estadounidenses y sobre posibles críticas a regulaciones que puedan limitar esos contratos.

“Fuerte, claro y discreto”.

Ese es el enfoque atribuido al secretario de Guerra, Pete Hegseth, cuya línea política figura entre los criterios utilizados por Washington para valorar la posición de sus socios, de acuerdo con Bloomberg.

Fuentes conocedoras del proceso señalaron que el cuestionario ha generado inquietud entre algunos aliados, que interpretan la iniciativa como una posible presión para vincular las garantías de seguridad estadounidenses con una mayor sintonía política con la Casa Blanca.

La consulta se desarrolla mientras Estados Unidos completa una revisión de seis meses sobre su despliegue militar en Europa, cuyos resultados están previstos para diciembre.

El análisis también alcanza asuntos como los ataques estadounidenses perpetrados contra Irán, el secuestro del presidente venezolano, Nicolás Maduro y las presiones europeas para favorecer contratos con industrias de defensa locales, factores que podrían influir en las decisiones finales de Washington.

En consecuencia, el proceso podría traducirse en nuevas reducciones de tropas, capacidades y recursos estadounidenses destinados a la defensa del continente.