
El líder supremo de Irán, Ali Jamenei, advirtió que cualquier ataque de Estados Unidos contra su país no quedaría limitado a un enfrentamiento bilateral, sino que se transformaría en un conflicto regional de gran escala. Sus declaraciones se producen en un contexto de creciente tensión entre Teherán y Washington, marcado por amenazas militares, movimientos navales estadounidenses y presiones políticas ligadas al programa nuclear iraní.
“Estados Unidos habla constantemente de barcos y despliegues militares, pero la nación iraní no debe asustarse por estas cosas. El pueblo iraní no se dejará intimidar por amenazas”, afirmó Jamenei.
Las declaraciones del líder iraní responden directamente a la retórica del presidente estadounidense, Donald Trump, quien ha reiterado la posibilidad de una intervención si Irán no acepta un acuerdo nuclear bajo los términos de Washington. En paralelo, Estados Unidos ha reforzado su presencia militar en la región, desplegando un portaaviones, seis destructores y varios buques de combate en aguas estratégicas del Golfo.
“No somos los iniciadores y no queremos atacar a ningún país, pero la nación iraní asestará un fuerte golpe contra cualquiera que la ataque o la acose”, subrayó Jamenei, marcando una línea roja frente a cualquier acción militar extranjera.
No habrá negociaciones bajo presión
A pesar de la escalada, tanto Irán como Estados Unidos han dejado abierta la puerta a una reanudación de las conversaciones. Teherán ha reiterado que está dispuesto a dialogar en condiciones “justas”, siempre que no se busque limitar sus capacidades defensivas ni imponer exigencias unilaterales. En ese marco, el alto funcionario iraní Ali Larijani señaló que los arreglos para nuevas negociaciones ya están en marcha.
Irán ha sido claro al advertir que cualquier acción militar en su contra será considerada el inicio de una guerra, y ha asegurado que sus Fuerzas Armadas están preparadas para responder de manera inmediata y contundente. Al mismo tiempo, insiste en que un diálogo basado en el respeto mutuo sigue siendo posible, siempre que cesen las amenazas y la intimidación.




