
La estructura militar estadounidense en el Golfo Pérsico afronta una profunda alteración desde el inicio del conflicto impuesto por Estados Unidos e Israel contra Irán.
En respuesta a la ofensiva, las Fuerzas Armadas iraníes ejecutaron ataques con misiles y drones contra instalaciones militares estratégicas desplegadas por Washington en la región.
Entre los objetivos alcanzados figura la Base de Apoyo Naval (NSA) de Baréin, considerada una pieza fundamental de la presencia marítima estadounidense en Asia Occidental.
Los impactos afectaron instalaciones de mando, depósitos logísticos y otras infraestructuras utilizadas para sostener las operaciones navales de Washington.
La instalación de Baréin funcionó durante décadas como cuartel general de la Quinta Flota de la Armada estadounidense y como centro de mando para operaciones en el Golfo Pérsico, el Estrecho de Ormuz, el mar Arábigo y el mar Rojo.
Pérdida del centro logístico obliga al Pentágono a reorganizar operaciones en Asia Occidental
La magnitud de las consecuencias quedó expuesta durante una reciente reunión encabezada por el jefe de Operaciones Navales de Estados Unidos, almirante Daryl Caudle, y el suboficial mayor de la Armada, John Perryman donde abordaron las dificultades generadas por la ofensiva iraní.
“No vamos a volver allí pronto”, afirmó Caudle. “Quiero ser completamente honesto al respecto. Pero estamos trabajando arduamente para desarrollar un plan de acción, aunque no contemplamos un regreso próximo a la instalación” agregó el almirante.
La interrupción de las operaciones en Baréin también ha generado consecuencias en los grupos de ataque de portaaviones estadounidenses, cuyos despliegues se han prolongado durante más de 250 días sin las escalas portuarias habituales.
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La imposibilidad reconocida por la propia Armada de retornar próximamente muestra que Washington todavía enfrenta las consecuencias operativas de los ataques ejecutados por Teherán.
Además de afectar el cuartel general de la Quinta Flota, la acción obligó a Estados Unidos a redistribuir fuerzas y modificar mecanismos logísticos utilizados durante décadas en aguas regionales.




