
Las fuerzas israelíes lanzaron una nueva operación militar en el suroeste de Siria con incursiones terrestres y bombardeos de artillería y helicópteros sobre las provincias de Daraa y Al-Quneitra.
De acuerdo con la agencia estatal SANA, vehículos militares ingresaron en la localidad de Abdin, donde habitantes intentaron impedir su avance bloqueando los accesos con piedras, mientras las tropas abrieron fuego en la cuenca del río Yarmuk antes de retirarse.
La ofensiva estuvo acompañada de intensos ataques aéreos y de artillería que derivaron en fuertes enfrentamientos y obligaron a numerosas familias a abandonar sus hogares. Hasta el momento, las autoridades sirias no han informado sobre víctimas, aunque los bombardeos provocaron una nueva ola de desplazamientos en la región.
«Los ataques han aterrorizado a la población civil y constituyen una flagrante violación de la soberanía y la integridad territorial de Siria», afirmó el Ministerio de Exteriores de la administración encabezada por Hayat Tahrir al-Sham (HTS), al condenar las operaciones militares israelíes en el sur del país.
La administración de HTS sostuvo además que las acciones israelíes vulneran el derecho internacional, la Carta de las Naciones Unidas y el Acuerdo de Separación de Fuerzas de 1974, que regula la línea de alto el fuego en los ocupados Altos del Golán.
Asimismo, advirtió que la continuidad de estas operaciones dificulta los esfuerzos para restablecer la estabilidad y agrava la situación de comunidades afectadas por años de conflicto.
Según las autoridades sirias, Israel ha incrementado su presencia militar en el sur del país desde la caída del Gobierno de Bashar al-Asad, ocurrida el 8 de diciembre de 2024.
La administración de HTS sostiene que el Estado israelí ha aprovechado la crisis política para ampliar sus operaciones cerca de la zona desmilitarizada, intensificando la tensión en una región ya marcada por la inestabilidad.




