Las fuerzas israelíes continuaron sus ataques contra la Franja de Gaza y elevaron a 21 el número de palestinos muertos en solo tres días, pese al anuncio de una nueva hoja de ruta impulsada por Estados Unidos para avanzar hacia el desarme de Hamás y una eventual retirada israelí.
Entre las víctimas se encuentran varias familias completas. En la ciudad de Gaza murieron un hombre, su esposa y su hijo de cinco años, mientras que otro ataque contra una vivienda en Khan Younis asesinó a un padre, una madre y su hija. Otros bombardeos dejaron muertos en Deir al-Balah y el campamento de refugiados de Jabalia.
La ofensiva también alcanzó depósitos de medicinas vinculados al Hospital de los Mártires de Al-Aqsa, provocando la destrucción y daños graves en varias instalaciones. El director general del Ministerio de Salud de Gaza, Munir al-Bursh, denunció que atacar estos suministros convierte “la medicina y la propia enfermedad en un instrumento de guerra”.
De acuerdo con corresponsales en el enclave, la mayoría de los ataques fueron ejecutados contra edificios residenciales, apartamentos y concentraciones civiles, en varios casos sin advertencias previas ni órdenes de evacuación.
La continuidad de los bombardeos vuelve a exponer la distancia entre los acuerdos anunciados y la realidad sobre el terreno. Desde el supuesto alto el fuego de octubre de 2025, al menos 1.222 palestinos han muerto y 4.053 han resultado heridos por ataques israelíes. Esa cifra corresponde únicamente al periodo posterior a la tregua, mientras que el balance general desde octubre de 2023 asciende a 73.349 palestinos muertos en la Franja de Gaza, según el Ministerio de Salud del enclave.




