Personas y equipos de seguridad en una mina de oro tras un derrumbe en República Centroafricana
Equipos de seguridad y pobladores se reúnen en el lugar del accidente tras el colapso de una mina de oro, mientras continúan las labores de respuesta y búsqueda. / Google

Al menos 100 personas murieron tras un deslizamiento de tierra que provocó el colapso de una mina artesanal de oro en Zamboye, en la República Centroafricana.

La tragedia ocurrió en la subprefectura de Nana-Mambéré, región de Abba, cerca de la frontera con Camerún. El vicealcalde de Zamboye, Souleymane Bi, aseguró que hasta la mañana de jueves 20 de agosto se habían contabilizado al menos 100 fallecidos, aunque aclaró que la cifra podría aumentar.

El funcionario señaló que el yacimiento funcionaba mediante métodos artesanales y que las operaciones no cumplían con las regulaciones correspondientes. Un número indeterminado de heridos fue trasladado a Bouar para recibir atención médica.

“Por ahora, hemos contabilizado al menos 100 muertos, pero esta no es la cifra final y proporcionaremos una actualización en las próximas horas”, declaró Bi.

La Fiscalía confirmó el derrumbe y anunció una investigación para determinar las causas del desastre, así como identificar a los responsables de administrar la explotación.

Según autoridades locales y testigos consultados el desprendimiento de tierra originó el colapso.

Los mineros Wilfried Ngoloyangue y Florian Gaguende describieron una situación crítica, con numerosas personas todavía desaparecidas y escasos recursos para remover los escombros.

Aumenta preocupación en la zona por la minería artesanal

“La población está conmocionada y las labores de rescate son limitadas y carecen de los recursos necesarios. Solo pequeños artesanos están haciendo lo que pueden, pero no es suficiente”, afirmó Gaguende.

El portavoz del Gobierno centroafricano, Évariste Ngamana, pidió solidaridad y aseguró que las autoridades trabajan para asistir a las víctimas y acompañar a las familias afectadas.

La tragedia ocurre en medio del auge de la extracción a pequeña escala en el oeste del país, donde miles de personas dependen de esta actividad. La limitada regulación, los métodos precarios y las deficientes condiciones de seguridad mantienen elevados los riesgos de accidentes mortales.