
Los niños y niñas de Beit Lahiya, en la Franja de Gaza, continúan viviendo bajo el terror y la violencia israelí, al asistir a escuelas improvisadas, instaladas cerca de posiciones israelíes en la llamada “zona amarilla”, informó Al Jazeera.
“Hasta que mi hija llegue a la escuela, honestamente camino con el corazón en la mano”, relató una madre al medio catarí, al explicar que acompaña a su hija por temor a los disparos.
La devastación casi total de la infraestructura educativa en Gaza ha obligado a las familias a asumir riesgos extremos para que sus hijos no pierdan el derecho a aprender, en un entorno marcado por el miedo constante y la inseguridad.
“Siento que hay algo peligroso, pero quiero que aprenda… estamos decididos”, añadió la madre, pese a que el trayecto es una zona expuesta al fuego.
Docentes y alumnos aseguran que las clases son interrumpidas con frecuencia por tiroteos, obligando a los niños a tirarse al suelo dentro de tiendas sin protección.
Organismos humanitarios alertan que, además del riesgo físico, el trauma acumulado amenaza el desarrollo emocional de una generación que intenta estudiar en medio de la guerra.




