
La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina, UNRWA, denunció un “ataque sin precedentes” por parte de Israel a la demolición de estructuras en su sede de Jerusalén Este, acción que denominó como una grave violación del derecho internacional.
“Este es un ataque sin precedentes contra la UNRWA y sus instalaciones, y además constituye una grave violación del derecho internacional y de los privilegios e inmunidades de las Naciones Unidas”, afirmó su portavoz Jonathan Fowler.
En paralelo, el ministro de Finanzas de Israel, Bezalel Smotrich, instó al primer ministro Benjamín Netanyahu a cerrar el Centro de Coordinación Civil Militar (CMCC), que apoya el plan del presidente estadounidense Donald Trump para poner fin a la guerra en Gaza.
La declaración fue realizada durante un acto por el establecimiento de un nuevo asentamiento ilegal en la Cisjordania ocupada. Según Smotrich, la sede ubicada en Kiryat Gat debe ser desmantelada de inmediato, “ha llegado el momento de desmantelar la sede en Kiryat Gat”, declaró.
El ministro ultraderechista afirmó que el cierre del CMCC permitiría expulsar a representantes de países como Egipto y el Reino Unido, a los que calificó de hostiles, a su vez propuso imponer un régimen militar israelí sobre los 2,3 millones de habitantes de Gaza y
Además, planteó desmantelar por la fuerza al movimiento HAMAS y revertir la retirada israelí de 2005 mediante el restablecimiento de asentamientos permanentes en toda la Franja.
Mientras tanto, la situación humanitaria en Gaza continúa deteriorándose, con más de 71.550 palestinos fallecidos y 171.365 heridos, según fuentes médicas.
Organismos de defensa civil advierten que la escasez de recursos, alimentos y refugio impide atender a las víctimas, muchas de las cuales permanecen bajo escombros o en las calles sin asistencia.




