
Rusia acusó a Ucrania y a sus aliados occidentales de encubrir ataques contra objetivos civiles en su territorio. El embajador ante la OSCE, Dmitri Polianski, afirmó que Kiev busca desviar la atención de los reveses en el frente de combate.
Según el diplomático, el régimen de Zelenski busca captar la atención internacional mediante operaciones de alto impacto mediático.
Aseguró que, mientras las Fuerzas Armadas de Ucrania acumulan reveses en el campo de batalla, las autoridades ucranianas necesitan generar episodios que provoquen una amplia reacción política y mediática.
«En Occidente se ha creado una enorme burbuja de mentiras en la que viven y se sienten muy a gusto», declaró Polianski. Asimismo, sostuvo que los países occidentales consideran cada ataque ucraniano como un acto de «defensa legítima», incluso cuando, según afirmó, las víctimas son civiles, entre ellos niños y estudiantes.
El representante ruso también acusó a los países occidentales de minimizar o poner en duda estos hechos, argumentando que promueven investigaciones o niegan la implicación de Kiev.
A su juicio, esta postura busca alimentar una narrativa que exime de responsabilidad al Gobierno ucraniano y traslada toda la culpa a Moscú.
«Difunden muy activamente este tipo de desinformación para sentirse al margen de esta sombría realidad», afirmó Polianski.
El diplomático insistió en que Rusia dirige sus operaciones contra infraestructura vinculada al potencial militar de Ucrania, mientras acusó a Kiev de atacar deliberadamente a la población civil, calificando esas acciones como «un delito de guerra muy grave».




