
Las nuevas acusaciones de la Unión Europea (UE) por presuntas operaciones cibernéticas rusas fueron desestimadas por Moscú, que las calificó de infundadas y denunció la ausencia de pruebas para respaldarlas.
“No aceptamos ninguna de estas acusaciones. Desde hace muchos años se acusa a Rusia de hechos con los que no tiene relación alguna”, increpó el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, durante una rueda de prensa.
El portavoz sostuvo que los señalamientos de la UE forman parte de una práctica recurrente contra Moscú y reiteró que las autoridades rusas consideran que no existen evidencias que respalden las afirmaciones europeas.
“Estas acusaciones siempre carecen de fundamento, nunca están argumentadas y nunca escuchamos sobre ninguna prueba”, agregó Peskov.
De igual manera, aseguró que Rusia ha logrado adaptarse al amplio paquete de sanciones occidentales impuesto en los últimos años.
El país ha desarrollado mecanismos para sortear sus efectos y reducir el impacto sobre su economía, por lo que, continuará aplicando esas estrategias frente a nuevas restricciones. “Seguiremos haciéndolo”, enfatizó.
La respuesta del Kremlin se produjo después de que la UE anunciara nuevas sanciones contra nueve personas y cuatro entidades, a las que vincula con presuntas actividades cibernéticas atribuidas al Servicio Federal de Seguridad (FSB) y a otros actores considerados cercanos al Estado ruso.
Bruselas sostiene, sin presentar pruebas, que dichas operaciones habrían afectado infraestructuras críticas, organismos gubernamentales y sectores estratégicos en varios Estados miembros.




