
Una fuerte ola de protestas sacude a la Argentina tras la media sanción en el Senado de la reforma laboral promovida por el presidente Javier Milei.
Miles de personas se concentraron en Buenos Aires y en distintas ciudades del país para rechazar la nueva medida.
Las manifestaciones, que incluyeron paros y cortes, reflejan el creciente malestar social frente a los cambios propuestos. En la capital, las movilizaciones derivaron en enfrentamientos y disturbios en las inmediaciones del Congreso.
Mientras tanto, el proyecto avanza hacia la Cámara de Diputados, para convertirlo en ley antes del 28 de febrero, fecha límite de las sesiones extraordinarias.
La propuesta oficial redefine el esquema de indemnizaciones por despido al excluir conceptos como el aguinaldo y otras compensaciones.
Asimismo, habilita jornadas laborales de hasta 12 horas diarias y reemplaza el pago obligatorio de horas extras por un sistema de “banco de horas” que no asegura una retribución inmediata. También introduce cambios en la negociación colectiva y establece límites al derecho a huelga.
Según datos del INDEC, alrededor de 5,6 millones de argentinos trabajan en la informalidad, un sector que —advierten— queda fuera de cualquier protección efectiva en el proyecto.




