
La tensión entre China y la Unión Europea escaló tras la imposición de sanciones contra empresas tecnológicas chinas, una medida que el gigante asiático calificó como injustificada y contraria al derecho internacional.
A través de su portavoz, Lin Jian, China reiteró su firme rechazo a este tipo de acciones unilaterales y sostiene que tales decisiones carecen de legitimidad, además, advirtió que estas prácticas socavan la cooperación global en materia digital.
Desde la perspectiva china, las sanciones europeas responden más a intereses políticos que a pruebas concluyentes. Beijing ha insistido en que no existen evidencias verificables que vinculen a las empresas sancionadas con actividades ilícitas en el ciberespacio.
En este sentido, se cuestiona el uso de acusaciones vagas como base para medidas restrictivas. Para China, este enfoque refleja una preocupante tendencia hacia la politización de la ciberseguridad.
Asimismo, el gobierno chino ha hecho un llamado a la UE a rectificar su postura y actuar con mayor responsabilidad en el escenario internacional. Según Jian, el camino adecuado debe centrarse en el diálogo, la cooperación y el respeto mutuo entre naciones. China ha defendido consistentemente el principio de soberanía digital, promoviendo un entorno de gobernanza global más equitativo e inclusivo. En contraste, las acciones de la Unión Europea son vistas como un intento de imponer criterios propios sin consenso internacional.




