
Al menos ocho menores de entre uno y catorce años murieron en un tiroteo ocurrido la madrugada de este domingo en Shreveport, Luisiana, en un hecho que la Policía calificó como un “altercado doméstico”.
“Creemos que él es el único individuo que efectuó disparos”, indicó el portavoz policial Christopher Bordelon, quien confirmó que el sospechoso murió tras una persecución.
El ataque dejó además diez personas heridas, con solo dos mujeres adultas sobreviviendo, una de ellas en estado grave. La escena del crimen abarca varios hogares del vecindario Cedar Grove, mientras las autoridades continúan con una investigación que aún se encuentra en fase inicial.
“Esta es una situación trágica, tal vez la más trágica que hayamos vivido jamás”, afirmó el alcalde Tom Arceneaux, al describir la magnitud del hecho.
En paralelo, otro tiroteo en Iowa dejó tres estudiantes universitarios heridos en una zona cercana a bares y restaurantes, sin detenidos hasta el momento, lo que refuerza la preocupación por incidentes armados en distintos puntos del país.
Ambos casos reflejan una jornada marcada por la violencia con armas de fuego en Estados Unidos, con víctimas cada vez más jóvenes y hechos que se repiten en distintos contextos y estados.




