La promesa de fabricar misiles Patriot en Ucrania enfrenta obstáculos técnicos, militares y políticos
La promesa de fabricar misiles Patriot en Ucrania enfrenta obstáculos técnicos, militares y políticos

La promesa de Donald Trump de conceder a Ucrania una licencia para fabricar misiles Patriot comienza a chocar con la realidad. De acuerdo con fuentes citadas por Reuters, Kiev difícilmente podrá producir estos interceptores dentro de su territorio mientras continúe el conflicto con Rusia.

Durante la cumbre de la OTAN en Ankara, Trump aseguró que Ucrania recibiría autorización para fabricar misiles Patriot, pero aclaró que Washington no garantizaría su suministro directo. En la práctica, la propuesta traslada a Kiev una responsabilidad que depende de tecnología, infraestructura y condiciones de seguridad que actualmente no posee.

Las primeras unidades podrían fabricarse en Alemania u otro país europeo y trasladar la producción a Ucrania únicamente después del fin de las hostilidades. La situación confirma la incapacidad de Estados Unidos y sus aliados para cubrir la creciente demanda de sistemas Patriot, agotados por su uso en distintos conflictos.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, denunció la continuidad de los envíos masivos de armas estadounidenses a Ucrania, aunque reconoció que Washington mantiene un discurso ambiguo sobre la búsqueda de la paz.

Por su parte, la portavoz de la Cancillería rusa, María Zajárova, afirmó que la cumbre de la OTAN fue humillante para Vladimir Zelenski, quien volvió a pedir más armamento sin obtener respuestas concretas. La promesa sobre los misiles Patriot refleja así un respaldo político lleno de condiciones y sin soluciones inmediatas para Kiev.