
Una organización de derechos humanos, presentó una queja formal ante el Comité Olímpico Internacional, COI, contra el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, por una presunta injerencia política relacionada con la anulación de la suspensión del delantero estadounidense, Folarin Balogun durante el Mundial.
La denuncia fue interpuesta por la ONG FairSquare, mediante un documento de 10 páginas, en el que sostiene que existen indicios de que la decisión del regreso del atacante, habría estado vinculada a presiones ejercidas por el presidente de Donald Trump.
De acuerdo con el expediente, Trump declaró públicamente que habló con Infantino, y solicitó a la FIFA revisar el caso de Balogun. Tras esa revisión, la sanción automática que impedía al futbolista disputar el siguiente encuentro fue anulada de manera excepcional, permitiéndole participar en el partido frente a Bélgica, donde EEUU terminó siendo derrotado.
El documento presentado ante el COI, señala que esas declaraciones constituyen un elemento relevante para investigar si existió una influencia política sobre una decisión deportiva, situación que, según FairSquare, comprometería la independencia de las instituciones deportivas internacionales.
Infantino rechaza haber recibido presiones
Por su parte, Gianni Infantino, reconoció que sostuvo una conversación telefónica con Donald Trump, aunque negó categóricamente que ese contacto influyera en la determinación adoptada sobre el caso del delantero estadounidense.
FairSquare sostiene que, de comprobarse la intervención de Infantino por petición del mandatario estadounidense, podría configurarse una violación de las normas de neutralidad política y de los principios de juego limpio establecidos por el Comité Olímpico Internacional.
De acuerdo con el reglamento del organismo, los miembros que incumplan esas disposiciones pueden enfrentar sanciones que incluyen la suspensión o incluso la expulsión.




