
El riesgo de una escalada militar descontrolada en Medio Oriente crece tras la creación de una coalición marítima liderada por Arabia Saudita para proteger el estrecho de Bab el-Mandeb, al mismo tiempo que Estados Unidos y Riad lanzaron ataques conjuntos contra objetivos “proiraníes” en Irak, elevando la probabilidad de un incidente que desborde la contención.
La coalición, integrada por 14 países incluyendo Turquía, Egipto, Pakistán y Jordania, busca garantizar la libertad de navegación en el mar Rojo y el golfo de Adén, ante los ataques hutíes contra buques saudíes.
El ministro de Defensa saudí, príncipe Khalid bin Salman, advirtió que el reino está listo para «defenderse» pero se opone a una mayor escalada. La alianza llega en un momento crítico, cuando el estrecho de Ormuz permanece cerrado y Bab el-Mandeb se ha convertido en el nuevo frente de la guerra por el control energético.
Represalias conjuntas en Irak y advertencia iraní
El martes, EE.UU. y Arabia Saudita ejecutaron ataques conjuntos contra grupos armados respaldados por Irán en el este de Irak, en represalia por una andanada de drones contra territorio saudí.
Teherán respondió advirtiendo que culpar a Irán por estos ataques sería una «equivocación mayor». Con las alianzas militares en formación y los ataques cruzados en aumento, el margen para errores de cálculo se reduce drásticamente, y cualquier incidente en Bab el-Mandeb podría desencadenar una confrontación regional de consecuencias impredecibles.
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