
China moderniza su fuerza submarina y amplía su capacidad para operar lejos de sus costas, según The National Interest. El avance reduce la brecha tecnológica con Estados Unidos y fortalece el alcance oceánico de la Armada china.
Las estimaciones citadas sitúan la flota china en torno a 60 unidades, sin un inventario oficial divulgado por Pekín. La ficha de Nuclear Threat Initiative, publicada en noviembre de 2025, identifica 48 submarinos de ataque diésel-eléctricos.
Por su parte, The National Interest menciona seis nucleares estratégicos Jin y seis nucleares de ataque Shang. Estos últimos permiten operaciones más lejanas, mientras los Jin refuerzan la disuasión con misiles balísticos JL-2 y JL-3.
La transformación comenzó con asistencia soviética en las décadas de 1950 y 1960, cuando predominaban las operaciones costeras. Después, el Tipo 091 Han introdujo la propulsión nuclear y el Tipo 092 Xia abrió el camino a los misiles balísticos.
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En los años noventa y dos mil, las compras de submarinos rusos Kilo aportaron mejoras en sonar, armamento y reducción del ruido. Paralelamente, los modelos nacionales Song y Yuan consolidaron avances en sigilo y permanencia bajo el agua.
El siguiente salto apunta a los programas Tipo 095 y Tipo 096, cuyas características permanecen parcialmente clasificadas. Del primero se esperan menor firma acústica, mejores sensores y capacidad para lanzar misiles de crucero.
El segundo podría ampliar el alcance de la disuasión nuclear y reforzar la capacidad de respuesta ante un ataque. Así, Pekín desarrolla una fuerza capaz de acompañar su expansión naval y disputar espacios estratégicos en el Indo-Pacífico.




