
Los principales socios de Estados Unidos optan por mantenerse al margen del conflicto con Irán, pese a las presiones de Washington para ampliar el respaldo militar.
Según Politico, diplomáticos europeos y asiáticos descartan comprometer recursos mientras no exista un alto el fuego sólido que garantice la seguridad de sus ciudadanos.
La tensión regional aumentó tras ataques iraníes contra instalaciones en Jordania, Egipto y Kuwait, ofensivas hutíes contra Arabia Saudita y bombardeos estadounidenses contra posiciones de la Guardia Revolucionaria.
Esta escalada golpeó los mercados y elevó el temor a una guerra prolongada que afecte las exportaciones mundiales de petróleo y gas.
Un diplomático asiático advirtió que cualquier apoyo militar o civil dependerá de una tregua y de garantías para la libre navegación por el estrecho de Ormuz.
Del mismo modo, varios gobiernos europeos rechazan integrar una patrulla naval conjunta hasta que se establezca un cese permanente de las hostilidades.
Aunque el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, pidió al Reino Unido y Francia encabezar la coalición marítima, las conversaciones siguen estancadas.
La desconfianza también responde a que la Administración Trump no consultó a sus aliados antes de atacar Irán junto con Israel, mientras Europa intenta evitar nuevas presiones para involucrarse.




