
Más de 230 incendios forestales registrados entre el 28 de julio y el 2 de agosto arrasaron al menos 18.000 hectáreas en Grecia, más de un tercio de toda la superficie quemada durante 2025.
Estimaciones del Fondo Mundial para la Naturaleza indican que el daño podría superar las 20.000 hectáreas en Creta, Paros, Beocia y Ática. Las llamas, alimentadas por temperaturas extremas y vientos meltemia de hasta 130 kilómetros por hora, causaron la muerte de cinco personas.
Entre las víctimas figuran tres bomberos y dos pilotos que perdieron la vida tras una colisión ocurrida en Psatha durante las operaciones de extinción.
La emergencia obligó a evacuar a más de 10.000 residentes y turistas, además de destruir viviendas, cultivos, infraestructura y explotaciones ganaderas.
Un frente consumió 13.000 hectáreas, recorrió cerca de 40 kilómetros desde Beocia y llegó a situarse a 35 kilómetros de Atenas, amenazando zonas como Liakoto y Megara.
En Porto Germeno, 300 habitantes fueron trasladados preventivamente y alrededor de 100 casas quedaron reducidas a escombros.
Asimismo, el fuego destruyó una granja y provocó la muerte de unos 1.000 animales, mientras 520 bomberos, efectivos militares y medios aéreos intentaban contener los focos.
La Dirección de Investigación de Incendios Provocados señaló como posibles causas los desperfectos en redes eléctricas, el manejo irresponsable de vertederos y el uso imprudente de maquinaria agrícola.




