
La administración de Donald Trump avanza con una de las mayores operaciones de suministro militar entre Estados Unidos e Israel: la transferencia de 40.000 toneladas de bombas y material bélico destinado al arsenal israelí.
El contrato contempla bombas BLU-117, Mk84 y ojivas penetradoras I-2000, además de municiones de 2.000 libras, en una operación gestionada mediante el programa de Financiación Militar Extranjera de Estados Unidos.
De acuerdo con fuentes cercanas al Gobierno estadounidense, el envío estaría valorado en 2.800 millones de dólares y avanzaría sin una notificación formal al Congreso, un aspecto que ha generado cuestionamientos sobre la transparencia del proceso.
La decisión busca reforzar la capacidad militar de Israel en un contexto marcado por la devastación en Gaza y el elevado número de víctimas palestinas provocado por las operaciones militares israelíes.
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El comentarista estadounidense Tucker Carlson cuestionó la magnitud de la transferencia y la comparó con operaciones de bombardeo de la Segunda Guerra Mundial.
“Esta parece ser la mayor transferencia de munición convencional desde Estados Unidos en la historia moderna”, advirtió Carlson.
Como referencia, señaló que el ataque de la Octava Fuerza Aérea estadounidense contra Berlín, en marzo de 1945, implicó unas 3.000 toneladas de bombas, una cantidad muy inferior a la contemplada en el actual acuerdo.
“La bomba Mark 84, de fabricación estadounidense, tiene un radio de destrucción de 800 metros. Emite una onda térmica con la temperatura de la superficie del sol. A menos de 30 metros de la explosión, la roca se funde y la carne humana se convierte en vapor”, detalló Carlson.
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El nuevo acuerdo profundiza así la cooperación militar entre Washington y Tel Aviv, con una transferencia de armamento de enorme magnitud en uno de los escenarios de mayor devastación de la región.




