
Francia se prepara para una nueva jornada de protestas contra el Gobierno del presidente Emmanuel Macron, en medio del creciente descontento por el elevado costo de vida, los bajos salarios y los recortes en los servicios públicos.
El movimiento de los chalecos amarillos y organizaciones estudiantiles convocaron manifestaciones para el sábado 24 de octubre, tras una semana marcada por enfrentamientos con la Policía y miles de detenciones.
La secretaria general de la Confederación General del Trabajo (CGT), Sophie Binet, cuestionó la falta de respuestas del Ejecutivo durante las conversaciones sostenidas con el primer ministro Sébastien Lecornu.
“No se ha tomado en consideración ninguna de nuestras reivindicaciones”, denunció Binet.
Las manifestaciones del pasado 17 de octubre, protagonizadas por estudiantes, trabajadores y distintos sectores sociales, derivaron en disturbios en varias ciudades francesas. Según el Ministerio de Justicia, unas 2.500 personas fueron detenidas, 917 enfrentan procesos judiciales y 174 ya se encuentran encarceladas.
Macron prepara mayor despliegue policial ante nuevas protestas
El Gobierno francés anunció que reforzará los operativos de seguridad para las próximas movilizaciones, incluida la posible participación de militares. Macron aseguró que impedirá nuevos episodios de violencia en los centros urbanos, mientras organizaciones políticas de oposición cuestionan la respuesta gubernamental.
“Los manifestantes no son enemigos internos. El Gobierno francés no debe entrar en guerra contra su propio pueblo”, expresó el grupo parlamentario de La Francia Insumisa.
- Te puede interesar: Policía francesa deja menores mutilados y heridos durante protestas estudiantiles
La tensión social también se refleja en la situación económica del país, cuya deuda pública alcanza el 119 % del producto interno bruto, mientras el Ejecutivo enfrenta dificultades para responder a las demandas de mayores inversiones en educación, salarios y servicios esenciales.
Ante la falta de acuerdos con las autoridades, las organizaciones sindicales mantienen su convocatoria a una huelga general para el 5 de noviembre. La movilización reunirá demandas salariales y críticas a los recortes presupuestarios, mientras el Gobierno intenta contener una crisis social que continúa extendiéndose por Francia.




