
Las protestas estudiantiles en Francia han abierto un nuevo frente de cuestionamientos contra la actuación de las fuerzas de seguridad, luego de que varios menores resultaran gravemente heridos durante las movilizaciones que se mantienen en distintas ciudades del país.
Uno de los casos más graves es el de Eden, un adolescente de 14 años que terminó con la mandíbula y numerosos dientes destrozados tras recibir el impacto de una granada de gas lacrimógeno en Saint-Ouen-l’Aumône, al noroeste de París. El agente responsable del disparo fue detenido posteriormente y acusado preliminarmente de violencia que provocó mutilación o discapacidad permanente.
El policía alegó que actuó en una fracción de segundo para proteger a una compañera. Sin embargo, la Fiscalía consideró desproporcionada su actuación, ordenó su suspensión y le prohibió portar armas.
Los hechos no se limitan a un solo caso. En Lens, un estudiante de 15 años perdió una mano en un incidente relacionado con una granada aturdidora policial. En Tours, otro joven de 16 años sufrió ceguera parcial que, según el fiscal local, podría haber sido provocada por un proyectil antidisturbios.
Rusia acusa a Francia de agredir a menores
Ante esta situación, Rusia acusó a las fuerzas de seguridad francesas de emplear una fuerza excesiva contra niños y estudiantes. María Zajárova, portavoz de la Cancillería rusa, también criticó lo que consideró un silencio por parte del Gobierno de Emmanuel Macron y de las autoridades europeas ante estos hechos.
“¿Dónde está Kaja Kallas? ¿Dónde están todos? Quiero escuchar, al menos una vez, una declaración que se acerque a la realidad y que señale que no se puede tratar de esta manera a personas pacíficas y desarmadas, yo diría directamente incluso a niños», cuestionó Zajárova.
Desde que las movilizaciones se intensificaron, las autoridades han realizado más de 6.600 detenciones, en su mayoría de menores de 18 años.




