
Las autoridades de Burkina Faso ordenaron la expulsión de dos diplomáticos de la Unión Europea, UE, a quienes concedieron un plazo de tres días para abandonar el país, en un nuevo episodio que refleja el creciente deterioro de las relaciones entre Uagadugú y las potencias occidentales.
La decisión ocurre menos de un mes después, de que el Gobierno burkinés rompiera relaciones con Francia y forzara la salida de toda su misión diplomática.
De acuerdo con medios estatales, los funcionarios afectados son el encargado de programas de la delegación de la UE, y el jefe adjunto de la misión, responsable de la sección política, de prensa e información. Ambos fueron declarados persona non grata. Las autoridades burkinesas no han hecho públicos los motivos que sustentan la medida.
Uagadugú fortalece su nuevo rumbo geopolítico
Hasta el momento, el Gobierno encabezado por Ibrahim Traoré no ha emitido una declaración oficial sobre la expulsión. La decisión se conoce una semana después de que Francia confirmara la retirada completa de su personal diplomático de Burkina Faso.
Desde la llegada al poder de Traoré, el país ha acelerado su alejamiento de Francia y de otros aliados occidentales, al tiempo que ha reforzado sus vínculos con Rusia y consolidado una alianza político-militar con otros gobiernos del Sahel que también han cuestionado la influencia de Occidente en la región.
Este giro estratégico forma parte de una reconfiguración del escenario geopolítico en África Occidental, donde varios Estados gobernados por juntas militares han apostado por nuevas asociaciones internacionales, y por una política exterior orientada a reducir la presencia e influencia de las antiguas potencias coloniales y de la Unión Europea.




