
El presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, reafirmó la política exterior de no alineación de su país y rechazó las presiones de Estados Unidos sobre sus relaciones con China, Rusia e Irán.
Durante una sesión de preguntas en el Parlamento, sostuvo que Pretoria actúa con autonomía estratégica y orienta sus decisiones conforme al interés nacional y a los principios establecidos en su Constitución.
Las declaraciones del mandatario se producen luego de que el embajador estadounidense en Sudáfrica, Leo Brent Bozell III, cuestionara la postura diplomática del Gobierno sudafricano por sus vínculos con Beijing y Teherán, así como por la reciente visita del vicepresidente Paul Mashatile a China.
“No nos consideramos un país de enemigos. Somos un país que busca la paz con todos los demás países y mantener buenas relaciones con todos”, afirmó Ramaphosa al insistir en que Sudáfrica promueve el respeto mutuo, la igualdad soberana y la no injerencia como pilares de su actuación internacional.
El mandatario explicó que la estrategia de no alineación no implica neutralidad ni aislamiento, sino la capacidad de mantener relaciones equilibradas con potencias occidentales y orientales.
Ramaphosa precisó que Sudáfrica coopera con China, Rusia, Irán y otros países mediante mecanismos bilaterales y multilaterales enfocados en el diálogo, la cooperación y la resolución pacífica de controversias.
“Seguimos dialogando, porque la falta de diálogo no nos beneficia a ninguno”, subrayó Ramaphosa, al tiempo que destacó que su Gobierno continuará fortaleciendo además la cooperación con Washington en áreas como comercio, inversión, salud, educación y seguridad, pese a las diferencias existentes.
El presidente sudafricano resaltó el papel diplomático de Pretoria en conflictos internacionales, incluida la guerra entre Rusia y Ucrania, y reiteró que el país seguirá impulsando el diálogo, la diplomacia económica y su participación en organismos como los BRICS, la ONU, la Commonwealth y el Movimiento de Países No Alineados, sin comprometer su soberanía ni sus principios constitucionales.




