
El representante permanente de Rusia ante la ONU, Vasili Nebenzia, denunció que parte del armamento occidental entregado a Ucrania habría terminado en poder de organizaciones armadas.
El diplomático señaló que estos equipos han sido detectados en diferentes regiones. La advertencia fue planteada durante una sesión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
“Se han registrado casos de armas occidentales suministradas a Kiev que terminan en manos de combatientes tanto en África como en América Latina y Oriente Medio”, aseveró Nebenzia.
El representante ruso sostuvo que la circulación de estos arsenales demuestra los riesgos derivados del suministro militar sin controles efectivos.
El funcionario alertó sobre las consecuencias que este tráfico podría generar en regiones afectadas por conflictos internos. Según Moscú, el desvío de equipos fortalece a estructuras armadas que amenazan la estabilidad internacional.
Nebenzia también acusó a las autoridades ucranianas de colaborar directamente con grupos terroristas que operan en el continente africano.
“Estamos hablando de suministros de drones y entrenamiento directo de terroristas por parte de instructores militares ucranianos”, afirmó el diplomático ruso.
A su juicio, estas operaciones evidencian una intervención que trasciende el conflicto entre Moscú y Kiev. Indicó que las acciones denunciadas podrían ampliar la capacidad operativa de agrupaciones violentas en África, por lo que instó al Consejo de Seguridad a prestar atención a la procedencia y destino final del material bélico.
Nebenzia acusó a los aliados occidentales de promover en África una estrategia similar a la empleada contra Rusia.
Según explicó, ciudadanos ucranianos estarían siendo reclutados para apoyar a grupos terroristas presentes en el Sahel.
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Moscú afirmó que estas acciones permiten a determinadas potencias impulsar sus intereses mediante terceros.




