Las reservas de petróleo de Estados Unidos continúan reduciéndose. Datos federales publicados revelan que los inventarios comerciales de crudo cayeron en 8 millones de barriles durante la última semana.
Con este nuevo descenso, las existencias petroleras acumulan seis semanas consecutivas de retrocesos. La situación ocurre mientras persisten las tensiones en el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio mundial de hidrocarburos.
Ejecutivos, analistas y operadores han advertido que los inventarios se están reduciendo a un ritmo preocupante. Según sostienen, esta tendencia limita la capacidad del mercado para absorber posibles impactos derivados del conflicto con Irán.
La Administración de Información Energética (EIA) informó que las reservas totales de crudo, incluidas las almacenadas en la Reserva Estratégica de Petróleo, se encuentran en su nivel más bajo desde febrero de 2024.
Además, las existencias en Cushing, Oklahoma, siguen cayendo y se acercan a niveles considerados críticos para las operaciones.
Aunque las reservas de gasolina y diésel registraron un ligero repunte gracias al aumento de las importaciones en la Costa Este, los especialistas mantienen la cautela.
Matt Smith, de Kpler, atribuyó la mejora a una caída temporal de la demanda tras el Memorial Day, mientras que Tom Kloza, asesor de Gulf Oil, advirtió a CNN que los precios de la gasolina podrían alcanzar máximos de cuatro años durante el verano. “Sigo pensando que hay motivos de gran preocupación”, afirmó.




