
El Gobierno de Cuba rechazó las nuevas sanciones impuestas por Estados Unidos contra varias entidades de la isla.
Bruno Rodríguez, ministro de Relaciones Exteriores, calificó las acciones como parte de una política de hostilidad destinada a intensificar las dificultades económicas que enfrenta el país caribeño.
Las medidas fueron anunciadas por Washington en medio de un nuevo endurecimiento de su estrategia hacia La Habana. Según informó la Administración estadounidense, las restricciones alcanzan a empresas vinculadas al sector estatal cubano y a allegados de figuras históricas de la Revolución, en una decisión que ha generado una inmediata reacción de las autoridades de la isla.
A través de un mensaje publicado en la red social X, Rodríguez responsabilizó directamente al secretario de Estado, Marco Rubio, de promover una agenda orientada a aumentar la presión sobre Cuba.
El canciller sostuvo que las disposiciones buscan profundizar el aislamiento económico del país pese a los desafíos que ha enfrentado durante décadas bajo sanciones estadounidenses.
“El Gobierno de EEUU, conducido por su deshonesto y mendaz secretario de Estado, continúa los pasos para apretar el cerco a la economía de Cuba”, afirmó Rodríguez.
El jefe de la diplomacia cubana también denunció que estas acciones constituyen una forma de castigo contra la población. En ese sentido, argumentó que las sanciones afectan directamente las condiciones de vida de millones de ciudadanos y obstaculizan las posibilidades de desarrollo económico y social de la isla.
“Lo que impulsa este individuo desde la mayor potencia del mundo es un crimen”, expresó Rodríguez al referirse a Marco Rubio.
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Sus declaraciones se producen en un contexto marcado por nuevas amenazas y medidas coercitivas de la Administración del presidente Donald Trump, que mantiene una política de máxima presión contra Cuba.




