
El viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, denunció que una agresión militar de Estados Unidos contra la isla constituiría un crimen, al igual que las actuales medidas económicas impulsadas por Washington contra el pueblo cubano.
El diplomático afirmó que las sanciones y restricciones aplicadas contra Cuba representan una forma de castigo colectivo que condena a toda una nación a condiciones de precariedad, calificando estas políticas como “crueles” y “viciosas”.
Fernández de Cossío sostuvo que el bloqueo económico continúa siendo el principal obstáculo para el desarrollo del país y acusó a Estados Unidos de mantener una estrategia de presión permanente contra la soberanía cubana.
En ese contexto, reiteró que el compromiso de Cuba con su autodefensa constituye un derecho legítimo, reafirmando la posición histórica de La Habana de resistir cualquier intento de intervención o injerencia extranjera.




