
Albania enfrenta una creciente ola de protestas por un megaproyecto turístico vinculado a Ivanka Trump y Jared Kushner, que prevé la construcción de hoteles de lujo, villas exclusivas y complejos vacacionales en zonas de alto valor ambiental.
La iniciativa, respaldada por miles de millones de dólares en inversión, ha puesto en el centro del debate la protección del territorio, la transparencia institucional y el destino de tierras en disputa.
El plan incluye desarrollos inmobiliarios en la isla de Sazan, una antigua base militar deshabitada en el mar Adriático, así como en la costa de Vjosa-Narta, un ecosistema protegido que alberga numerosas especies de fauna y flora.
Para acelerar el proceso, el gobierno albanés otorgó a una empresa vinculada al entorno financiero de Kushner la categoría de inversor estratégico.
Aunque las autoridades defienden el proyecto como una oportunidad para atraer turismo de alto nivel, organizaciones ambientalistas y comunidades locales advierten sobre posibles daños ecológicos y cuestionan la legalidad de varios procedimientos.
También persisten dudas sobre la identidad de algunos inversores y el origen de los recursos destinados a la iniciativa.
La controversia se intensificó tras la difusión de imágenes de trabajos preliminares en la costa y restricciones de acceso a playas públicas.
En respuesta, miles de personas se han movilizado en Tirana y otras ciudades, mientras la Fiscalía Especial Anticorrupción investiga posibles irregularidades relacionadas con contratos, compra de terrenos y cambios en el estatus de protección ambiental de la zona.




