La memoria de Hiroshima mantiene viva la advertencia sobre las consecuencias humanas de la guerra y el poder nuclear
La memoria de Hiroshima mantiene viva la advertencia sobre las consecuencias humanas de la guerra y el poder nuclear

Hiroshima conmemoró este 6 de agosto el 81.º aniversario del bombardeo atómico ejecutado por Estados Unidos en 1945, un ataque que destruyó gran parte de la ciudad y provocó la muerte de unas 140.000 personas.

Cerca de 50.000 asistentes y representantes de unos 120 países participaron en la ceremonia, marcada por un minuto de silencio a las 8:15 de la mañana, la hora exacta en que un bombardero estadounidense B-29 lanzó la bomba.

“Minimizar la inhumanidad de las armas nucleares podría provocar otro Hiroshima o Nagasaki”, advirtió el alcalde Kazumi Matsui.

La conmemoración recordó uno de los episodios más devastadores cometidos contra una población civil en la historia moderna. Tres días después de Hiroshima, Estados Unidos lanzó una segunda bomba atómica sobre Nagasaki, donde murieron unas 70.000 personas. Ocho décadas más tarde, miles de sobrevivientes continúan enfrentando secuelas físicas y psicológicas, mientras disminuye la generación capaz de transmitir directamente lo ocurrido.

“Debemos construir un mundo donde amenazar o utilizar estas armas sea impensable”, expresó António Guterres.

El aniversario se desarrolló en medio del fortalecimiento de doctrinas de disuasión nuclear promovidas por las grandes potencias. Aunque Japón sufrió los únicos bombardeos atómicos utilizados en una guerra, su Gobierno permanece bajo el denominado paraguas nuclear de Estados Unidos y todavía no se ha incorporado al Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares, una postura cuestionada por los sobrevivientes.