
Irán responsabilizó a Estados Unidos e Israel de la creciente crisis en el estrecho de Ormuz y advirtió que las tensiones militares en la región ya están golpeando los mercados energéticos y las cadenas globales de suministro. La denuncia fue realizada por el embajador iraní ante la ONU, Amir Said Iravani, durante una sesión especial del Consejo Económico y Social de Naciones Unidas.
“La situación actual en el estrecho de Ormuz y sus consecuencias económicas globales recaen única y exclusivamente en los iniciadores de la guerra contra Irán y sus socios regionales”, declaró Iravani al denunciar el impacto que la escalada militar está teniendo sobre el comercio mundial y la estabilidad energética.
El representante iraní sostuvo que Teherán ha sido víctima de “actos de agresión ilegales” en menos de un año, en referencia a los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel contra territorio iraní. Según afirmó, estas operaciones dejaron miles de víctimas civiles y provocaron daños severos sobre infraestructuras estratégicas, energéticas y ambientales.
“Estas acciones han intensificado las tensiones en una de las regiones más estratégicas del mundo en materia de energía y comercio”, afirmó el diplomático iraní, al advertir que la situación está afectando la estabilidad regional y global.
Iravani también denunció que los ataques y el bloqueo marítimo impuesto por Washington han alterado las cadenas internacionales de suministro de energía y fertilizantes, generando efectos directos sobre la seguridad alimentaria y la producción agrícola en distintas partes del mundo.
Pese al escenario de tensión, Irán aseguró que mantiene su disposición al diálogo y a restablecer la estabilidad en el estrecho de Ormuz, aunque condicionó cualquier avance al levantamiento del bloqueo marítimo, el cese de las agresiones militares y el respeto a la soberanía iraní.




