
El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, lanzó una severa advertencia al señalar que el peligro de una catástrofe nuclear alcanzó niveles no vistos en décadas.
El funcionario atribuyó el escenario al deterioro de la seguridad internacional y al aumento de conflictos armados en distintas regiones.
“El riesgo de un desastre nuclear ha llegado a niveles no vistos desde el apogeo de la Guerra Fría”, escribió Grossi en la red social X.
Añadió que la guerra ha regresado a Europa y Oriente Medio, mientras los mecanismos multilaterales enfrentan una fuerte presión.
Según el titular del OIEA, el contexto actual presenta más actores con capacidad nuclear, mayores amenazas y menos claridad estratégica.
En ese sentido, describió la coyuntura como un “precario punto muerto” que eleva la incertidumbre global y dificulta la prevención de crisis mayores.
Grossi subrayó que el Tratado de No Proliferación Nuclear sigue siendo la principal herramienta para contener la expansión de armas atómicas.
Recordó que el acuerdo supera cinco décadas de vigencia y reúne a 191 Estados, entre naciones con y sin arsenal nuclear.
“Prevenir la proliferación nuclear es de interés común, y el TNP es nuestro instrumento multilateral más poderoso”, afirmó.
Sostuvo que fortalecer al tratado y al OIEA resulta indispensable precisamente por la inestabilidad que atraviesa el sistema internacional.
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A esta alerta se sumó David Gross, físico galardonado con el Premio Nobel, quien advirtió que las probabilidades de que la humanidad sobreviva otros 50 años son bajas debido al creciente riesgo de una guerra nuclear. “Nos quedan unos 35 años”, afirmó Gross al explicar su cálculo basado en el deterioro de los acuerdos de control armamentístico tras el fin de la Guerra Fría.




