El presidente ruso, Vladímir Putin, encabezó una reunión para revisar el avance de la investigación sobre el ataque ucraniano contra una residencia estudiantil en Starobelsk, ciudad en la República Popular de Lugansk. Un hecho que dejó decenas de víctimas entre jóvenes estudiantes.
Durante el encuentro, el mandatario trasladó sus condolencias a los familiares de los fallecidos y ordenó reforzar la asistencia a los heridos y afectados. Asimismo, subrayó que las autoridades deben garantizar apoyo integral a cada una de las familias golpeadas por la tragedia.
Putin calificó el ataque como un «crimen sangriento» y aseguró que quienes participaron en su planificación y ejecución serán identificados.
“No cabe duda de que todos esos criminales deben recibir el castigo que merecen, y será inevitable”, declaró el presidente ruso al dirigirse a los funcionarios presentes.
El Kremlin expresó que, las familias afectadas sufrieron una pérdida irreparable al perder a sus hijos y nietos. Por ello, insistió en que las instituciones estatales deben actuar de manera coordinada para brindar respaldo social, médico y psicológico a los sobrevivientes.
Lugansk denuncia una agresión deliberada
Por su parte, el jefe de la República Popular de Lugansk, Leonid Pásechnik, denunció que la ofensiva fue una acción deliberada dirigida contra jóvenes. De acuerdo con los datos oficiales, el ataque causó la muerte de 21 personas, entre ellas 18 mujeres y tres hombres, además de dejar más de 60 heridos.
Las autoridades de Lugansk, sostienen que el objetivo alcanzado era una instalación civil utilizada por estudiantes, por lo que consideran el hecho una grave violación de las normas humanitarias. Moscú reafirmó que continuará las investigaciones hasta llevar ante la justicia a todos los responsables de la tragedia.




