
Tras décadas de exigencias el Gobierno del Reino Unido ofreció una disculpa oficial por las más de 186.000 adopciones forzadas de hijos de madres solteras realizadas entre 1949 y 1976, una práctica que involucró a hogares religiosos, autoridades locales y diversas instituciones estatales durante la etapa de posguerra.
El primer ministro, Keir Starmer, compareció ante el Parlamento tras reunirse en Downing Street con varias de las mujeres afectadas, quienes durante años impulsaron campañas para obtener una disculpa pública.
El mandatario calificó lo ocurrido como «una mancha en nuestra historia» y reconoció el profundo sufrimiento ocasionado por estas políticas. El reconocimiento busca responder a décadas de reclamos de las víctimas para que el Estado asumiera su responsabilidad.
El largo camino hacia la reparación
Durante su intervención, Starmer afirmó que miles de madres jóvenes, vulnerables y sin respaldo fueron presionadas, intimidadas o inducidas a entregar a sus hijos en adopción.
El jefe del Gobierno subrayó que no se trató de hechos aislados, sino de prácticas sistemáticas que involucraron a autoridades locales, organizaciones benéficas, entidades religiosas y servicios sanitarios y sociales.
Además, reconoció que muchas familias enfrentaron nuevas dificultades durante años para acceder a los registros que les permitieran conocer su propia historia y reencontrarse con sus seres queridos.
Como parte de las acciones para reparar, al menos parcialmente, esta injusticia, el Ejecutivo británico anunció la creación de un portal nacional que facilitará el acceso a los expedientes de adopción y la ampliación de los servicios de apoyo dirigidos a las personas afectadas.




